Neurobiología de la drogradicción (parte 6)

o ciclasa. Esto conduce a la disminución de la concentración del AMPc y a la alteración de la actividad de diversas proteínas o de la capacidad de transcripción de algunos genes. Por ejemplo, tras la administración crónica de opiáceos disminuye la transcripción de varios de los genes que codifican los péptidos opioides, lo que disminuye la disponibilidad de dichos péptidos en las neuronas opioides, por lo que se altera la funcionalidad de estas neuronas.
Sin embargo, tras la prolongada administración de morfina, ya no se observa la disminución de los niveles de AMPc que ocurria en las primeras etapas de su consumo. Por ejemplo, en el locus cerúleo, tras la administración crónica de la droga, se produce un aumento en los niveles de la adenilato ciclasa, así como de las proteínas G a las que se acopla la anterior para la producción del AMPc. Sin embargo, este incremento no viene acompañado por el esperado aumento de los niveles de AMPc. Esta es una de las consecuencias de la aparición de tolerancia para los efectos de la droga y se debe a que los receptores mu están peor acoplados a las proteínas G tras el tratamiento crónico con morfina.
Cuando se provoca la abstinencia, administrando el antagonista opiáceo naloxona, se produce un extraordinario incremento en los niveles de AMPc. Se puede hipotetizar que la abstinencia eliminaría el desacoplamiento entre la adenilato ciclasa y la proteína G, con lo que al estar incrementada toda la maquinaria de transducción de senales se amplificaría mucho la respuesta, como indican los elevados niveles de AMPc que acompañan a la abstinencia.
Esto sería un ejemplo de la alteración molecular que se produce como respuesta homeostática ante la disminución de los niveles de AMPc producidos por la administración inicial de la droga, y que de un modo general habíamos considerado en el primer capítulo. Para conseguirlo se alteraría el acoplamiento entre los componentes de la respuesta, de modo que esta sería la misma que en condiciones normales, pero sin que el sistema de actuación se encontrara en las condiciones iniciales. La retirada de la droga dejaría al descubierto una maquinaria celular con una capacidad de respuesta mucho mayor que en condiciones normales y sin el freno que para su actuación representa la propia droga. En el caso de los opiáceos, la alteración de la actividad de la adenilato ciclasa da lugar a una respuesta magnificada, que puede estar relacionada con los dramáticos efectos asociados al síndrome de abstinencia.

Figura 4. Efectos de la exposicion a opiaceos sobre la actividad de la adelinato ciclasa.
Acción de los opiáceos sobre el sistema nervioso central
A pesar de su clasificación farmacológica como narcóticos, los opiáceos tienen propiedades psicoestimulantes. La euforia que produce su consumo es independiente de sus efectos analgésicos. En animales ejerce un efecto bifásico, inhibidor-estimulador, sobre el comportamiento motor espontáneo que depende de la dosis, especie animal, entorno y tiempo de exposición previa a la droga. La dopamina a través de la vía dopaminérgica al núcleo accumbens juega un papel destacado en relación con las propiedades estimulantes motoras de los opiaceos.
Al igual que otras drogas de abuso, los opiáceos actúan sobre el sistema de recompensa. Como se indicó en el capitulo anterior, el sistema opioide endógeno también forma parte de dicho sistema, por lo que los opiáceos pueden mimetizar los mecanismos naturales de la recompensa. Los opiáceos actuan sobre la vía dopaminérgica mesolímbica en el área tegmental ventral, produciéndose una liberación de dopamina en el núcleo accumbens. En este área hay neuronas GABAérgicas con receptores mu cuya hiperpolarización disminuye la liberación de GABA sobre las neuronas dopaminérgicas, lo que contribuye a aumentar aún más la actividad de las células dopaminérgicas.
La dopamina podría estar implicada en los aspectos incentivos de la recompensa y, por tanto, en el mecanismo de reíorzamiento a la autoadministración de opiaceos. Una vez adquirido este hábito, su mantenimiento estaría relacionado no sólo con los aspectos incentivos, sino también con las propiedades consumatorias del estímulo opiaceo, que pueden ser independientes de dopamina. El comportamiento de búsqueda de droga es mantenido tanto por las propiedades reiorzadoras positivas, que producen una recompensa, como por las propiedades reforzadoras negativas, que son una consecuencia de la dependencia y que producen efectos aversivos. Estos últimos eiectos podrían estar relacionados con la reducción de la actividad dopaminérgica que se produce en el sistema mesolímbico en la abstinencia. Esto indica un estado de dependencia a nivel de la respuesta de estas neuronas. La búsyueda de los opiáceos se le hace entonces necesaria al drogadicto para recuperar una neurotransmisión dopaminérgica normal y eliminar la disioria que acompaña a la abstinencia.
Se conoce la existencia de claves ambientales que pueden influir en la adquis
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