Neurobiología de la drogradicción (parte 25)

mente la acción del etanol sobre el receptor NMDA.
Como puede verse en la figura 8-A, cuando este receptor se une a glutámico abre un canal para Ca++. Sin embargo, en condiciones normales este canal permanece bloqueado por Mg+f. Este ión se separa del canal sólo cuando el glutámico activa otro tipo de receptor para glutamato, presente en la misma terminal postsináptica, como por ejemplo el de kainato (K). La activación de este receptor puede contribuir a la producción de diversos cambios en la plasticidad sináptica, entre las que se incluyen la aparición y desaparición de contactos sinápticos, (Figura 8-b), y que pueden conducir a diversas modificaciones comportamentales. Por ejemplo, en el cerebro adulto, la estimulacion repetida del receptor NMDA produce un aumento en la eficacia de actuacion de la sinapsis, que permanece en el cerebro durante largos periodos de tiempo y que se conoce como potenciación a largo plazo. Se trata de un proceso relacionado con el aprendizaje y la memoria.
El alcohol disminuye la actividad del receptor NMDA, lo que reduce la sensibilidad de las neuronas hipocampales y de las de Purkinje a la actuación del glutamato. La alteración del receptor podría justificar la pérdida de memoria producida por el etanol, así como la producción de convulsiones, que a veces acompañan a la abstinencia al alcohol. El tratamiento crónico con alcohol produce un aumento del número de receptores NMDA y de canales de calcio sensibles a voltaje, lo que podría aumentar la excitabilidad neuronal. También incrementa la transmisión GABAérgica. Como ya se indicó en el capítulo de los tranquilizantes, el alcohol actúa sobre este neurotransmisor mediante su unión al receptor GABA-A. Una confirmación de que el etanol afecta la neurotransmisión GABAérgica es que los alcohólicos crónicos tienen niveles reducidos de GABA en plasma y que al morir presentan en cerebro un número incrementado de receptores GABAérgicos.
Los cambios antes indicados sobre la actividad de los receptores NMDA después de un consumo prolongado de alcohol corroboran la hipótesis de que el organismo intenta contrarrestar los efectos producidos en las etapas iniciales de su consumo. Cuando se toma alcohol por primera vez o de una forma esporádica, disminuye la actividad NMDA, mientras que tras la administración crónica aumenta la actividad de estos receptores. Estos datos podrían explicar la hiperactividad producida al dejar de tomar alcohol. El aumento de la actividad NMDA y del número de canales de Caf+, estaba enmascarada por la presencia del etanol. Al quedar libres tras la retirada de este último, presentan una actividad que es superior a la existente en una situación normal.
Otro ejemplo de las alteraciones moleculares producidas por el alcohol es la variación de la actividad de la adenilato ciclasa cerebral a lo largo de la exposicion al etanol. Al principio de su administración el alcohol la activa, con lo que aumentan los niveles de AMPc. Tras la exposición crónica a etanol, se reduce la actividad enzimatica. Esta disminución también se refeja en plaquetas y linfocitos no sólo de consumidores habituales sino de personas, que aunque no tomen alcohol, tengan antecedentes familia res de alcoholismo.
Este y otros estudios de tipo genético hablan de la existencia de diferencias biológicas entre personas en cuanto a la posibilidad de que se con viertan en alcohólicos. Pudiendo hablarse de un grupo denominado de "alto riesgo", cuyos componentes tendrían mas posibilidades de convertirse en alcohólicos.


Efectos a nivel comportamental
Los estudios realizados sobre cómo modifica el etanol la conducta de las personas que lo ingieren también están aportando datos sobre los efectos nocivos del alcohol.
Las acciones reforzadoras del etanol sobre la conducta adictiva parecen implicar la activación del sistema mesolímbico dopaminérgico. El alcohol aumenta la actividad de las neuronas del área tegmental ventral e incrementa las concentraciones extracelulares de dopamina en el núcleo accumbens. Este exceso de dopamina podría estimular una nueva ingesta de alcohol.
También la serotonina y el GABA parecen estar implicados en este estímulo reforzador. En estudios realizados con ratas alcohólicas, aparecen niveles por debajo de los normales de serotonina en núcleo accumbens y en otras regiones cerebrales, así como un aumento de la densidad de terminales GABAérgicos en el núcleo accumbens.
Entre los efectos reforzadores del etanol podría encontrarse la reduccion de la ansiedad que se produce en las personas que lo ingieren. Esta disminución puede estar relacionada con sitios de regulacion GABAérgica o con la actuación de alguna hipotética benzodiacepina endógena. Otra posibilidad sería la debida a sus efectos euforizantes, que vendrían mediados por el aumento de la actividad neuronal dopaminérgica. Quizá el efecto re forzador sea una combinación de ansiolisis y euforiogénesis.
Al igual que se está describiendo en la actualidad para otras dro
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