Neurobiología de la drogradicción (parte 23)

cho menos psicoactivos que los producidos por otras sustancias de abuso. El mecanismo de acción de la nicotina a nivel molecular está claramente definido. Es un agonista del receptor nicotínico de acetilcolina en el sistema nervioso periférico y en el central.
La acción estimuladora de la nicotina sobre el cerebro parece ejercerse sobre las neuronas noradrenérgicas procedentes del locus cerúleo y sobre las dopaminérgicas del area tegmental ventral. El locus cerúleo parece jugar un papel crucial en la vigilancia y en el despertar, en las reacciones relacionadas con el estrés y en la regulación de la actividad psicosomática. La administración tanto aguda como crónica de nicotina induce la actuación de esta región cerebral. Esto explica la activación de las reacciones de atención asociadas a su ingesta. Esta acción sobre el núcleo cerúleo podría explicar los efectos favorables de la clonidina en la abstinencia al tabaco, dado que, como ya se indicó en el capítulo tercero, este fármaco es un agonista 2-adrenérgico.
La actuación de la nicotina sobre el área tegmental ventral produce una estimulación motora y da lugar a un aumento de la liberación de dopamina en el núcleo accumbens. Esta capacidad de incrementar los niveles extracelulares de dopamina es una característica que la nicotina comparte con otras drogas de abuso como la cocaína, los opiáceos y el alcohol, y está relacionada con los sistemas de reforzamiento. Esto justificaría la conducta de búsqueda de droga asociada a los consumidores de tabaco, pese al conocimiento del peligro asociado a su uso.
Entre los síntomas que aparecen asociados a la cesación de su consumo se incluyen: alteraciones del sueño, náusea, irritabilidad, desasosiego, dolor de cabeza, ansiedad, dificultad en la concentración y en la coordinación psicomotora, ganancia de peso y cambios en el gasto cardiaco, presión sanguínea y pulso. El síndrome se experimenta al cabo de algunas horas o de varios días después de haber dejado de fumar y puede durar varios meses. Estos síntomas pueden ser respuestas fisiológicas a la interrupción del consumo de nicotina o pueden representar una reacción psicológica al cambio de un comportamiento habitual. La severidad del síndrome se correlaciona con el número de cigarros fumados.
Los patrones de retirada de la droga no son idénticos para todas las personas, debido a que dicho síndrome es el resultado de una compleja interacción entre la ingestión de nicotina, personalidad del individuo, factores ambientales y respuesta al estrés.
Hay tres tipos de aproximaciones al tratamiento del abuso de tabaco: 1)Terapia de sustitución, en la que se suministra nicotina de una forma mas manejable y menos dañina, por ejemplo en forma de goma de mascar, de parches en la piel o de implantes subcutáneos. Estos sistemas reducen el deseo de fumar y el síndrome de abstinencia a nicotina, pero muy pocas veces lo eliminan por completo. El tratamiento es muy eficaz cuando se usa en conjunción con terapias de soporte no específicas. 2) Terapia de bloqueo, en la que se usa una sustancia que bloquee los efectos de la nicotina como la mecamilamina. 3) Terapia de soporte, que puede acompañar al tratamiento con fármacos, y que a veces da resultados positivos sin necesidad de la intervención farmacológica.


9. Alcohol

Introducción
El alcohol es la sustancia psicoactiva más utilizada en el mundo después de la cafeína. Su uso esta muy extendido en la sociedad occidental, por lo que su consumo aparece ante nuestros ojos como algo normal. Este el principal motivo por el que resulta muy difícil convencer a la gente de que se trata de una droga de abuso. Sin embargo, su consumo exce-sivo o crónico no sólo es peligroso para la salud del individuo, sino que además suele llevar asociados una serie de perjuicios para la sociedad. El alcohol que en mayor proporción aparece en las bebidas alcohólicas es el etanol, aunque estas también contienen pequeñas cantidades de otros alcoholes.
Se puede hablar de varios tipos de consumidores. Por un lado, se encuentran las personas alcohólicas, que podríamos denominar "residuales", a las que el consumo del alcohol ha convertido en una ruina física y psíquica de difícil recuperación para una vida normal. Por otro está cualquier persona que pueda abusar esporádicamente del alcohol. En este caso los problemas estarían relacionados con la incapacidad temporal de controlar los reflejos físicos. Esto puede provocar accidentes que a veces perjudican al propio consumidor (accidentes de trabajo, de circulación, etc.), pero que también pueden afectar a otras personas (accidente de automóvil, atropello, etc.). En tercer lugar se halla el paciente alcohólico que tiene un trabajo y dispone de los recursos económicos suficientes para llevar una vida normal y de una red afectiva de amigos y parientes. Estas personas suelen presentar un historial en el que alternan etapas con un elevado consumo de alcohol con otras de abstinencia o de un consumo moderado.
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