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Este es mi pueblo (Albert Einstein)ALBERT EINSTEIN INTRODUCCIÓN Introducción de L. INFELD El filósofo y el hombre Einstein es considerado no sólo un gran hombre sino además un gran filósofo. Él también se considera un filósofo. A menudo me ha dicho: "soy más filósofo que físico". Hace unos años asistí en Praga a una conferencia del profesor Sommerfeld en la Asociación Física. Dijo ante un numeroso auditorio: "Pregunté a Einstein, a quien considero el más grande filósofo viviente: ¿existe una realidad fuera de nosotros? Y Einstein respondió: sí, creo en su existencia". Decir que Einstein es un filósofo no es suficiente. La afirmación puede inducir a error, porque la palabra filosofía es empleada a menu-do en dos significados diferentes, por lo menos. En primer lugar se aplica a la filosofía especulativa, que fue la única filosofía hasta el siglo XIX, y su historia está vinculada a nombres como Kant, Hegel y Bergson. Esta filosofía tiene que ver muy poco, o nada, con Einstein. Se funda en la convicción de que algunos interrogantes acerca de la existencia y naturaleza de nuestro mundo externo no son insensatos, que tiene sentido hablar acerca del ser y del no ser, o de que algunos juicios son "sintéticos a priori". Estos filósofos emplean largas palabras para discutir la intuición, la imaginación, la cosa en sí, tratando de expresar en palabras el mundo inexpresable de las experiencias y creencias. Pero existe también otro significado de la palabra filosofía, aceptado por la escuela de filósofos modernos conocidos bajo el nombre de positivistas lógicos, o empiristas lógicos. De acuerdo con esta escuela, la filosofía no es una ciencia en sí, sino una actividad de clarificación, y no existen los problemas puramente filosóficos. O corresponden a otras regiones del pensamiento humano, o carecen de sentido. La filosofía tradicional, es decir, la filosofía especulativa, trataba en tiempos de antaño esos problemas que más tarde fueron absorbidos por la ciencia, por la física, las matemáticas, la biología, la psicología. Para el positivista lógico, un filósofo en su significado moderno es un hombre a quien interesan las bases de nuestro conocimiento, la clarificación de sus conceptos fundamentales. Sólo en este sentido puede Einstein ser llamado filósofo, y desde este punto de vista es uno de los más grandes que hayan existido jamás. Problemas sobre los cuales los filósofos habían especulado vanamente, problemas del tiempo, el espacio y la geometría, fueron absorbidos dentro del campo de la física en virtud de la obra de Einstein. Los fundamentos de la física se hicieron más claros; fueron descartados conceptos sin sentido como el del éter y de un sistema inercial de coordenadas. La física se hizo más racional, y fueron puestas al descubierto las especulaciones filosóficas vacías. En este sentido la obra de Einstein corresponde a la filosofía, y en este sentido difícilmente pueda señalarse una línea definida de demarcación entre la física y la filosofía. Einstein considera todos los conceptos físicos come creaciones libres de la mente humana. La ciencia es una creación de la mente hu-mana, una libre invención. Esta libertad sólo está restringida por nuestro deseo de disponer cala vez mejor la creciente riqueza de nuestras experiencias en un esquema más y más satisfactorio según los principios de la lógica. Este esfuerzo dramático por comprender parece proseguir eternamente. La historia de la ciencia nos enseña que, si bien por medio del progreso revolucionario podemos resolver nuestras antiguas dificultades, a la larga, siempre creamos otras nuevas. Avanzamos desde la complejidad hacia la simplicidad en virtud de nuevas e inesperadas ideas. Luego él proceso evolutivo vuelve a empezar, y conduce a nuevas dificultades y nuevas contradicciones. De esta manera vemos en la historia de la ciencia una cadena de revoluciones y evoluciones. ¡Pero no hay retrocesos! Como si viajáramos en espiral, alcanzamos niveles cada vez más altos de comprensión, mediante los pasos consecutivos de los cambios revolucionarios y evolutivos. ¿Qué es lo que expresa nuestra ciencia? ¿Es la estructura de nuestro mundo externo? ¿Existe un mundo externo? El idealista diría: "No, el mundo externo irradia de mi mente". El realista diría: "Sí, un mundo externo existe". El positivista lógico afirmaría: "La pregunta no tiene sentido, y me niego a responder a preguntas insensatas". ¿Cuál sería la respuesta de Einstein? No necesitamos conjeturarla, porque la tenemos en sus propias palabras. En su ensayo El mundo tal como lo veo Einstein; escribió en 1929: "Lo más hermoso que podemos experimentar es el misterio. Es la fuente de todo arte y toda ciencia de verdad. Aquel para quien esta emoción es desconocida, aquel que ya es incapaz de detenerse para maravillarse y sentirse transportado por un sentimiento reverente, vale tanto como un muerto: sus ojos están cerrados. Esta vislumbre del misterio de la vida, bien que unida al temor, ha dad [ Página siguiente >>> ] | |||
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